Disciplina: Lograr que una persona aprenda a cumplir con principios básicos para convivir en sociedad, a través de tareas y actividades, formando además el control de los impulsos y el carácter.

Amor: Uno de los principios más grandes que nos dejó Dios, tiene que ver con la estima y el aprecio que le podemos dar a una persona. Es también un principio que aprendemos en el hogar, así como la forma de expresarlo.

La Disciplina con Amor es la combinación perfecta con que los adultos debemos formar a los hijos desde pequeños, tanto en la escuela como en el hogar. Ninguno de estos debe estar solo, así como exigimos el cumplimiento de reglas básicas, también debemos mostrar amor puro e incondicional a nuestros hijos y alumnos.

Es sumamente formativo enseñar a los niños a tener disciplina en el hogar, para que el convivio se haga más fácil entre la familia, por ej: tener el cuarto ordenado, tender la cama, poner la ropa sucia en el lugar correcto, poner los trastes sucios en el fregadero, todo lo que usa debe dejarlo en su lugar, hacerse responsable de sus tareas escolares, respetar a las demás personas, tener una conducta adecuada, etc.

Esa misma disciplina se replica en la institución, en otra dimensión. Son los docentes los que le dan seguimiento a la disciplina en formación, a sabiendas de que el amor y el respeto nunca pueden faltar, y de esa manera les llegamos más fácilmente a los alumnos que tenemos en nuestras manos.

Los adultos debemos ser un ejemplo siempre. No podemos enseñar algo, que nosotros no hacemos.

Papás y mamás: No teman disciplinar a sus hijos, los harán mejores personas. Les aseguro que no se arrepentirán. Además, refuercen el amor diariamente, díganles cuánto los aman, que creen en ellos, que son capaces de lograr todo lo que se proponen, que están muy orgullosos de ellos, y que son el regalo más grande que les ha dado Dios. Les garantizo que estas palabras les darán las fuerzas y el poder que ellos necesitan para ser GRANDES en la vida.

Mrs. Calderón.
Fundadora Saint Gregory